Iván Candeo

VUELO DE COLIBRÍ

Madrid, mayo-julio de 2016

La exposición presenta tres trabajos recientes de 2016: el vídeo Vuelo de colibrí y dos piezas fotográficas concebidas para el espacio de la galería: Inca acollarado Cráneo de Cola azul.

El vídeo Vuelo de colibrí fue realizado con pieles de estudio de colibríes pertenecientes a la colección ornitológica de William H. Phelps, una de las colecciones de aves más importante de Suramérica. Más de 150 especies que habitan en América del sur: de cada colibrí disecado un frame de vídeo, pasan 29 colibríes por segundo. La estructura cinematográfica del vídeo, normalmente oculta tras los mensajes, se muestra tal como es. Relación entre cuerpo en movimiento, medio e imagen. Haciendo coincidir lo inmóvil con lo móvil, o la muerte con la animación. El sonido corresponde con el registro del ambiente durante el momento de captura, que, registrado en esa milésima de segundo y dispuesto en un nuevo orden, genera un zumbido.

Formas de continuidad mediante los principios propios de repetición de imágenes, pero sin la concatenación necesaria para la representación de un cuerpo en movimiento. El movimiento no es la diferencia de posición de un cuerpo, sino la incidencia de poner una imagen al lado de otra. Los colibríes, aves que por su rapidez son motivo de capturas fotográficas a alta velocidad, se encuentran en la misma posición y sin extensión de espacio recorrido. Ya no es observar un cuerpo entero en movimiento (colibríes), sino poner bajo sospecha los dispositivos de observación, vehículos audiovisuales, aparición y desaparición.

El curador cubano Félix Suazo ha señalado lo siguiente a propósito del vídeo Vuelo de colibrí: “Una vez más, Iván Candeo confronta el papel de los medios en la estructuración del significado de lo que vemos. Esta vez lo hace a través de un trabajo pensado y realizado desde una interfase controvertida donde la imagen fija y el lenguaje cinemático colaboran en la configuración ilusoria del movimiento. La cuestión se torna aún más paradójica porque el motivo reside en la animación postmorten de aves disecadas y etiquetadas, que parecen agitarse en la pantalla, pese a su rigidez de pieza de colección. Estos colibríes ya no pueden aletear ni alimentarse en pleno vuelo, pero se mueven. ¿Cómo es esto posible? ¿Tiene esto algún sentido? En cierta manera, la propuesta de Candeo constituye una parábola siniestra en la cual coinciden la ciencia moderna y la percepción común: ambas deben matar a su objeto para conocerlo mejor”. 

 

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