Álvaro Perdices

EL OBJETO Y SU LUGAR

Madrid, 03/05/2012 - 30/06/2012

El objeto y su lugar muestra la obra reciente de Álvaro Perdices: una serie de grandes fotografías en blanco y negro nacidas a partir de tomas manipuladas o de collages fotográficos . Un avance de este trabajo pudo verse en nuestro stand de ARCO 2012, y fue adquirido para su colección por la Fundación Coca-Cola. Completa la exposición un vídeo (también en blanco y negro) filmado en la École des Beaux Arts de Orán en el que podemos escuchar el “manifiesto realista” de Gustave Courbert en árabe, lo que arroja sobre las imágenes una luz muy particular.

La exposición Zabana, Inshallah en Casa sin fin Cáceres (2011) supuso el trabajo de dos años, y arrancó en el verano de 2009, cuando Álvaro Perdices colaboró en un proyecto técnico para el Museo Ahmed Zabana (Zabana fue el primer mártir de la independencia argelina) de Orán. El proyecto consistía en la reordenación de la sala de objetos arqueológicos del museo, en colaboración con el arquitecto brasileño Gustavo Almeida dos Santos.

La labor del artista era trabajar como intermediario entre los operarios del museo y el plan para la nueva lectura de aquellos objetos. Pero más que en intermediario, Perdices se convirtió en espectador del proceso de desmantelamiento, a fuerza de gestos y de movimientos, de una institución que era parte de un programa enciclopédico y de una imposición colonial. “Por otra parte”, como señaló él mismo, “me encontré (en la Escuela de Bellas Artes anexa) con que aún hoy en día los modelos de enseñanza y las verdades siguen fieles a los principios de la Academia francesa del XIX, ésa que Courbet destripa. Las mismas estructuras, las mismas poses de un tardoacademicismo rancio ahora con caracteres no occidentales y un pronunciado look orientalista”.

Casi en las mismas fechas, presentaba en el Espacio de Arte Contemporáneo de Castellón (EACC) la exposición NEGADA, AbiertA y desnudA, que, a su vez, abordaba, según escribió Astrid Mania, “las relaciones ambivalentes de poder y la tensión generada al romper con los patrones de conducta tradicionales y normativos”. Para Juan Vicente Aliaga, Perdices había “querido evidenciar el tira y afloja que se produce entre quienes forman parte de los engranajes rectores del sistema del arte y los productores que de él participan”.

Las imágenes de esta nueva exposición, El objeto y su lugar, parten de esos dos “lugares” (no sólo físicos) y de los almacenes del Museo Nacional de Ciencias Naturales de Madrid. Y, aunque aparentemente parecen estar cerca de las relaciones con “lo pictórico” y “lo conceptual”, en realidad van mucho más allá. De hecho, esa fácil asociación cuasi formal (lo pictórico/lo conceptual) nos conduciría rápidamente al lugar identificativo y cómodo, sin espacio para la resistencia…

Ya sabemos que, habitualmente, en las relaciones las buenas maneras están cerca del protocolo y del buen comportamiento, que prevé soluciones. Frente a esa comodidad, es preferible cierta forma de extrañeza o, incluso, de mutismo (“un silencio negativo”): aunque la “cosa” parezca palpable, está fuera en realidad de nuestro alcance, de cualquier alcance, y fuera del lugar correcto.

Esta aprehensión se produce, en parte, en la disolución de normas y relaciones entre las cosas. O, por decirlo de otro modo, Perdices coloca en un aparente lugar anodino lo que nació como objeto político (Agamben). Del “campo de batalla” el objeto ha pasado a un estadio en apariencia insustancial, aunque, por el contrario, cargado de sentido.

“Parece que el lugar de lo extraño (o el ‘objeto extraño’)”, señala ahora el artista, “nos restituye un cierto placer/displacer que abre excitaciones internas, pasando de lo pulsional a lo activo. Este ‘pasar’ atraviesa túneles muy oscuros, caminos que desde la oscuridad y la negatividad nos devuelven serenidad. Es la serenidad de vivir en el misterio la que nos permite viajar por lo divagatorio.

El Otro Lugar sería el de lo obtuso, lo cáustico, lo absurdo, lo inútil, lo errado, lo accidentado. Un ámbito cercano al de la mesa de trabajo. Las obras, las fotografías, abandonan su apriorismo, y su posible esquematismo también, adquiriendo una nueva fisicidad a la vez que una nueva lógica. 

 

Álvaro Perdices

THE OBJECT AND ITS PLACE

Madrid, 03/05/2012 - 30/06/2012

The Object and its Place comprises some of Álvaro Perdices most recent production: a series of photographs created using manipulated snapshots or photographic collages that had their origin in two former projects: Zabana, Inshallah and NEGADA, AbiertA y desnudA. A sample of this project was shown in our stand at ARCO 2012 and was acquired by the Coca-Cola Foundation. The exhibition is completed with a video filmed at the École des Beaux Arts in Oran, and in which Gustave Courbet’s “Realist Manifesto” is read aloud, casting a very particular light on all these images.

The exhibition ZABANA, INSHALLAH (Zabana, if Allah wills) comprises a two-years term project starting in the Summer 2009, when Perdices participated in a technical project for the Ahmed Zabana Museum (Zabana was the first martyr of Algerian independence), in Oran.

The project involved the rearrangement of the museum’s hall of archeological objects, in collaboration with Brazilian architect Gustavo Almeida dos Santos. The artist’s task was that of an intermediary between the museum’s staff and the plan for the new reading of the hall’s objects. But, rather than an intermediary, Perdices became a spectator of the dismantling process ‒by means of gestures and movements‒of an institution that was part of both an encyclopedic program and a colonial policy. “On the other hand”, as he himself has pointed out, “I discovered the Musée Ahmed Zabana shared one of its walls with the École des Beaux Arts, where Yves Saint Laurent received his first drawing lessons… By the way, even today the teaching models and the truths are still loyal to the principles of 19th century French Academy, the same ones Courbet decided to smash. The same structures, the same affectation produced by an outdated stale academicism, only now it boasts the features of a non-Western, pronouncedly Orientalist look”. 

About the same time, he presented his exhibition NEGADA, AbiertA y desnudA, at the Espacio de Arte Contemporáneo in Castellón (EACC), which, according to Astrid Mania, dealt with “ambivalent power relations and the tension provoked when traditional and normative behavioral patterns are suddenly broken up”. For Juan Vicente Aliaga, Perdices attempted “to evince the ebb and flow produced between those who are part of the art system’s ruling machinery and the producers who take part on it.”

The images of this new exhibition, The Object and its Place, were generated at those two “places” (not only physical places, of course) and at the warehouse of the Natural Sciences Museum in Madrid. And even if they seem to be closer to describe “pictorial” or “conceptual” relations, they actually go far beyond. In fact, such quick quasi formal association (pictorial/ conceptual) might lead us to a comfortable identitarian standpoint, without space for resistance…

As we all know, good manners are often related to protocol and good behavior, which always provide solutions. As a response to this comfortableness, we prefer a certain form of estrangement or even silence (“a negative silence”): although the “thing” looks palpable, it is actually out of reach, out of any reach and out of any proper place.

This apprehension is partially produced by the dissolution of rules and relations between things. In other words, Perdices locates what was born as a political object (Agamben) into an apparently dull place. From the “battlefield”, the object has been put in a stage that appears to be both insubstantial and strongly meaningful. 

“It seems that the place of the strange (or the ‘strange object’)”, as the artist has pointed out, “gives us back a certain pleasure/ displeasure experience that opens up internal emotions that could range from pulsional to active feelings. This “passing” goes through dark tunnels and roads that provoke tranquility out of obscurity and negativity. It’s the tranquility of living in the mystery that permits us to travel by divagations.”

The Other Place would be the place of the obtuse, the caustic, the absurd, the useless, the mistaken, the accidental. As a result, the works —these photographs— abandon their apriorism and their likely schematic approach, acquiring a new physicality as well as a new logic. 

 

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