Álvaro Perdices

ZABANA, INSHALLAH

Cáceres, 08/04-05/06

La exposición ZABANA, INSHALLAH (es decir, Zabana, si Alá lo ha querido así) supone el trabajo de dos años: a partir del verano de 2009, cuando Perdices colaboró en un proyecto técnico para el Museo Ahmed Zabana (Zabana fue el primer mártir de la independencia argelina) de Orán.

El proyecto consistía en la reordenación de la sala de objetos arqueológicos del museo, en colaboración con el arquitecto brasileño Gustavo Almeida dos Santos. La labor del artista era la de intermediario entre los operarios del museo y el plan para la nueva lectura de aquellos objetos. Pero más que en intermediario, Perdices se convirtió en espectador del proceso de desmantelamiento, a fuerza de gestos y de movimientos, de una institución que era parte de un programa enciclopédico y de una imposición colonial. "Por otra parte", como señala él mismo, "me encontré con que el Musée Ahmed Zabana comparte uno de sus muros con la École des Beaux Arts en la que Yves Saint Laurent recibió sus primeras lecciones de dibujo… Por cierto: aún hoy en día los modelos de enseñanza y las verdades siguen fieles a los principios de la Academia francesa del XIX, ésa que Courbet destripa. Las mismas estructuras, las mismas poses de un tardoacademicismo rancio ahora con caracteres no occidentales y un pronunciado look orientalista".

"No sé si el encuentro de mi trabajo con estas revueltas o revoluciones recientes en el mundo árabe es realmente fortuito. ¿No será más bien que ambos responden a esa necesidad de manifestar lo pulsional, lo individual, frente a lo institucionalizado? O tal vez se trate de ese ideal moderno de las minorías: necesidad de desmantelamiento. No deja de ser interesante este extraño paralelismo entre vida y arte. De hecho, hay acciones que no pueden sino estar motivadas por el efecto de las circunstancias: son los propios contextos los que producen o generan sus efectos. Por otra parte, si tuviera que trazar una línea que fuera desde mis primeros proyectos (The Black Photos) hasta los últimos (Negada, abierta y desnuda, en el Espacio de Arte Contemporáneo de Castellón, o Zabana, Inshallah), ésta apuntaría, sin duda, al lugar de la emancipación, por medio del uso del gesto personal, de la individualidad de un comportamiento o de una voz concreta... Es interesante como pueden éstos agitar, si no politizar, desde su propia formalidad, el campo de lo normativo."

Cinco fotografías de 50 x 70 cm, con marcos de latón, en las que se combinan diferentes imágenes del proceso de "transformación" del Museo Ahmed Zabana, y un vídeo de 10 minutos donde las viejas cartelas a máquina de escribir del Museo, algunas tomas de la vecina (y obsoleta) Escuela de Bellas Artes y el Manifiesto del realismo de Courbet se funden, literalmente, forman el eje de esta intensa y meditada propuesta.

 

Álvaro Perdices

ZABANA, INSHALLAH

Cáceres, 08/04-05/06

The exhibition ZABANA, INSHALLAH (Zabana, if Allah wills) comprises a two-years term project starting in the Summer 2009, when Perdices participated in a technical project for the Ahmed Zabana Museum (Zabana was the first martyr of Algerian independence), in Oran.

The project involved the rearrangement of the museum’s hall of archeological objects, in collaboration with Brazilian architect Gustavo Almeida dos Santos. The artist’s task was that of an intermediary between the museum’s staff and the plan for the new reading of the hall’s objects. But, rather than an intermediary, Perdices became a spectator of the dismantling process ‒by means of gestures and movements‒of an institution that was part of both an encyclopedic program and a colonial policy. “On the other hand”, as he himself has pointed out, “I discovered the Musée Ahmed Zabana shared one of its walls with the École des Beaux Arts, where Yves Saint Laurent received his first drawing lessons… By the way, even today the teaching models and the truths are still loyal to the principles of 19th century French Academy, the same ones Courbet decided to smash. The same structures, the same affectation produced by an outdated stale academicism, only now it boasts the features of a non-Western, pronouncedly Orientalist look”. 


“I’m not sure if the encounter of my work with these recent riots or revolutions occurring in the Arabian scene is actually a coincidence. I’d rather say they both respond to that need to express the instinctive, the individual, instead of the institutionalized. Or perhaps, it has to do with the modern ideal of minorities: a need to dismantle. It’s interesting to see this parallelism between art and life. In fact, there are certain actions that could only be caused by the effect of circumstances: contexts themselves produce or generate their own particular effects. On the other hand, if I were to draw a line from my earliest works (The Black Photos) to the most recent ones (Negada, abierta y desnuda, [Denied, open and naked] in the Espacio de Arte Contemporáneo de Castellón, or Zabana, Inshallah), that line would certainly point to the space of emancipation by means of a personal taste, or the individuality of a certain behavior or a specific voice… It is interesting how these elements can agitate, and even politicize ‒from their mere formality‒ the field of the normative.”

Five photographs (50cm x 70 cm tin framed) showing different images from the “transformation” process of the Ahmed Zabana Museum, as well as a 10 minutes video showing old typewritten signs from the Museum, shots from the neighboring (and obsolete) Fine Arts School and Courbet’s Realism Manifesto, all these images are literally merged with each other to put up the axis of this intense and meditated project.   

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